Problemas para dormir

Por el Equipo Editorial de Menopause Now | Actualizado: 19 febrero, 2020

Damas

¿Sabías qué?

La tasa de apnea del sueño aumenta bruscamente después de la menopausia, afectando al 9% de las mujeres en esa etapa.

Numerosos estudios muestran que la falta de sueño reduce la capacidad cognitiva durante el día, causando falta de concentración e irritabilidad, además de debilitar el sistema inmune. Para las mujeres que se acercan a la menopausia, estos efectos pueden ser devastadores, ya que deben lidiar con profundos cambios hormonales, que a menudo son la raíz de sus problemas para dormir, a lo cual se añade el estrés cotidiano.

Afortunadamente, los trastornos del sueño pueden tratarse e incluso curarse. Siga leyendo para aprender todo sobre los problemas para dormir: qué son, qué los causa, quiénes están en riesgo de experimentarlos y cómo tratarlos.

Acerca de los problemas para dormir

Un adulto sano necesita, en promedio, siete a ocho horas continuas de sueño cada noche. Sin embargo, muchas mujeres no duermen lo suficiente o experimentan sueño interrumpido, lo que causa estragos en su sistema inmune, incrementa la ansiedad y empeora condiciones médicas preexistentes.

La falta de sueño también puede afectar las relaciones profesionales o personales y causar trastornos emocionales. Las mujeres se despiertan más a menudo durante la noche y como resultado se sienten cansadas e incapaces de concentrarse durante el día. El ciclo del sueño es muy importante para el bienestar general, y la privación del descanso nocturno puede afectar negativamente la salud de varias maneras.

Síntomas de problemas para dormir

Los trastornos del sueño pueden abarcar una variedad de síntomas y afecciones. Sin embargo, hay ciertas señales de advertencia que son bastante comunes. Si experimenta alguno de los siguientes, es probable que exista uno o más trastornos del sueño.

Tipos de trastornos del sueño

Estadísticas del sueño

Aproximadamente el 16% de las mujeres que ya se encuentran en la postmenopausia informan que tienen problemas para conciliar el sueño, y el 41% informa un patrón de sueño interrumpido, despertándose con frecuencia durante la noche.

Existe una amplia variedad de trastornos del sueño. Una encuesta reciente de Gallup estima que 65 millones de personas padecen uno o más de los más de 70 tipos de trastornos del sueño. A medida que las personas envejecen, tienden reducir sus horas de descanso nocturno, así como a pasar menos tiempo en los períodos más profundos y beneficiosos del ciclo del sueño.

En el caso de las mujeres que atraviesan la menopausia, los tipos de trastornos del sueño más comúnmente reportados son insomnio, apnea del sueño, ronquidos, narcolepsia y síndrome de piernas inquietas.

Síntomas de la menopausia relacionados con problemas para dormir

Lossíntomas causados por los diferentes tipos de trastornos del sueño a menudo están estrechamente relacionados con ciertos síntomas de la menopausia. Por ejemplo, la sudoración nocturna (la versión nocturna de los sofocos) puede alterar los patrones de sueño y hacer que una mujer se despierte varias veces durante la noche. Los problemas para dormir también pueden agravar los síntomas de depresión y ansiedad, dificultando aún más el sueño. Esto puede causar un círculo vicioso de falta de sueño, fatiga y otros síntomas de la menopausia.

Consecuencias de los problemas para dormir

Datos sorprendentes

La tasa de insomnio entre las mujeres aumenta en un 40% durante el período de transición hacia la perimenopausia y la postmenopausia.

Si bien es posible que las mujeres sufran de diferentes tipos de trastornos del sueño, tales como apnea, sin ser conscientes de ello durante la noche, estas interrupciones en los patrones de sueño pueden tener efectos notables en la vida diaria; a continuación se muestra una lista de las consecuencias más comunes de los problemas para dormir:

  • Capacidad reducida de aprendizaje, habla y memoria
  • Incapacidad para concentrarse en las tareas diarias
  • Mayor probabilidad de accidentes automovilísticos
  • Tendencia al aumento de peso
  • Sistema inmune debilitado
  • Daño a las relaciones profesionales y personales
  • Aumento de la irritabilidad
  • Depresión y fatiga

Causas de problemas para dormir

La razón principal por la cual una mujer puede desarrollar trastornos del sueño durante la menopausia se relaciona con las fluctuaciones hormonales que tienen lugar dentro de su cuerpo. La disminución de los niveles de hormonas, específicamente de estrógeno y progesterona, afecta la salud de la mujer de innumerables maneras, una de ellas es la alteración del ciclo del sueño.

Efectos del estrógeno y la progesterona sobre el sueño

Como se mencionó anteriormente, el estrógeno y la progesterona afectan el patrón de sueño de las mujeres. Una disminución en los niveles de cualquiera de dichas hormonas puede causar trastornos del sueño, aunque cada una influye de manera diferente, tal como se indica en el siguiente cuadro:

Efectos de la disminución de estrógeno en el patrón de sueño:

  • Disminuye la ingesta y la producción secundaria de magnesio, un mineral que ayuda a la relajación muscular.
  • Está vinculada a los sofocos y sudores nocturnos que interrumpen el ciclo de sueño.
  • Está relacionada con la apnea del sueño, que perturba la respiración durante la noche.

Efectos de la disminución de progesterona en el patrón de sueño:

  • Laprogesterona tiene un efecto inductor del sueño. Cuando sus niveles disminuyen, la capacidad de conciliar el sueño también lo hace.
  • Vinculada al insomnio y la incapacidad para conciliar el sueño de inmediato.

Aunque el desequilibrio hormonal es generalmente la causa principal de los problemas para dormir durante la menopausia, factores psicológicos también puede desempeñar un papel en la aparición de trastornos del sueño.

Causas psicológicas de los problemas para dormir

Detonantes psicológicos

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Situaciones estresantes de trabajo
  • Problemas de pareja
  • Problemas financieros

Durante los años previos a la menopausia, la mujer generalmente sufre una gran cantidad de corporales, lo que puede provocar ansiedad, depresión y estrés.

La ansiedad está relacionada con la incapacidad para conciliar el sueño, mientras que se sabe que la depresión causa el despertar temprano en la mañana.

Los problemas en el trabajo o en las relaciones interpersonales pueden aumentar los niveles de estrés y dificultar la relajación lo suficiente como para obtener una noche completa de descanso. Esto puede causar insomnio u otros tipos de trastornos del sueño. Muchas mujeres tienen horarios extremadamente agitados, que las obligan a equilibrar múltiples responsabilidades, lo que puede conducir a sueño interrumpido, escaso y de mala calidad.

Otros factores de riesgo para los trastornos del sueño

Algunas mujeres son más propensas a tener problemas para dormir que otras. Los siguientes factores de riesgo pueden hacer que una mujer sea más susceptible a experimentar trastornos del sueño:

  • Obesidad
  • Alta presión sanguínea
  • Edad
  • Uso de cafeína o nicotina
  • Uso de drogas o alcohol
  • Inactividad o falta de ejercicio
  • Trabajo nocturno

Tratamiento de problemas para dormir

Si bien la terapia de reemplazo hormonal (TRH) alguna vez se utilizó ampliamente para tratar los desequilibrios hormonales relacionados con los problemas para dormir y otros síntomas de la menopausia, debido a su conexión con un mayor riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario, coágulos sanguíneos y enfermedades cardíacas, muchos médicos están cambiando de opinión sobre esta opción extrema. En cambio, la mayoría recomienda una combinación de ajustes de estilo de vida y terapias alternativas para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño en la menopausia.

Tres enfoques de tratamiento de problemas para dormir

El tratamiento de problemas para dormir durante la menopausia considera tres enfoques: (1) Cambios en el estilo de vida, (2) Terapias alternativas y (3) Opciones farmacológicas, los cuales se pueden combinar, según sea necesario, dependiendo de cada caso individual.

En general, se recomienda comenzar con cambios en el estilo de vida, la forma de tratamiento menos riesgosa, que puede complementarse con terapias alternativas. Si estos dos primeros enfoques resultan insuficientes, los medicamentos constituyen un último recurso, solo para casos severos y previa consideración de las posibles consecuencias adversas de este tipo de intervención.

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Cambios en el estilo de vida

Este primer enfoque de tratamiento de problemas para dormir está practicamente libre de riesgo, pero requiere de constancia y determinación. En el caso de la mayoría de mujeres, sencillos ajustes en la rutina diaria pueden contribuir a mejorar la calidad del sueño.

Los trastornos del sueño pueden ser el resultado de otros síntomas comunes de la menopausia, como sudoración nocturna o ansiedad. Esto puede provocar fatiga durante el día y dificultades para realizar las tareas diarias normales. Sencillos cambios, como hacer ejercicio, practicar técnicas de alivio del estrés, eliminar la cafeína y el alcohol, y usar el dormitorio solo para el descanso nocturno, pueden ser útiles para controlar los problemas para dormir.

Consejos para una buena noche de sueño

  • Ve a la cama solo cuando tengas sueño
  • Usa la habitación solo para dormir
  • Levántate a la misma hora cada mañana
  • Renunciar a la cafeína y la nicotina.
  • Ejercitarte diariamente
  • Evite el alcohol
  • Limite la ingesta de líquidos por la noche
  • Practica técnicas de relajación

Aunque los cambios en el estilo de vida son prácticas saludables que pueden ser de gran ayuda para aliviar los problemas para dormir, pueden ser difíciles de implementar y mantener en el tiempo. Además, si bien pueden ayudar a restablecer patrones de sueño regulares, no tratan el desequilibrio hormonal subyacente a los diferentes tipos de trastornos del sueño. Afortunadamente, las terapias alternativas son un medio seguro y efectivo para abordar el desequilibrio hormonal, ya que pueden tratar la raíz de los problemas para dormir.

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Terapias alternativas

Este enfoque incluye una amplia gama de opciones de tratamiento, las cuales suelen ser más fáciles de seguir, además de requerir menos tiempo y compromiso financiero que otras opciones. Aunque los suplementos a base de hierbas generalmente se consideran el mejor tratamiento, los masajes y la aromaterapia también pueden inducir la relajación y el sueño profundo. Sin embargo, solo los suplementos herbales abordan la causa principal de los trastornos del sueño en la menopausia: el desequilibrio hormonal.

Existen dos tipos principales de suplementos herbales que se usan comúnmente para equilibrar los niveles hormonales: fitoestrogénicos y reguladores de hormonas.

Suplementos fitoestrogénicos

Los suplementos de hierbas, tales como cohosh negro, contienen compuestos vegetales similares al estrógeno humano, conocidos como fitoestrógenos. Si bien consumir este tipo de suplementos es una buena forma de equilibrar los niveles de estrógeno, su uso a largo plazo no se recomienda, ya que pueden afectar la capacidad del cuerpo para producir hormonas reproductivas, y eventualmente causar una mayor disminución.

Suplementos reguladores de hormonas

Suplementos como Macafem no contienen ningún tipo de hormonas, pero nutren y estimulan las glándulas endocrinas, promoviendo óptimos niveles hormonales. En última instancia, esto conduce a un equilibrio en la producción de estrógeno y otras hormonas. Estos suplementos se consideran seguros porque tienen poco o ningún efecto secundario y son completamente naturales.

Una combinación de estos dos enfoques (cambios en el estilo de vida y suplementos herbales) es a menudo la alternativa más efectiva para el tratamiento de problemas para dormir. Sin embargo, en casos más severos una intervención médica puede ser necesaria, no sin antes evaluar los riesgos relacionados con este tipo de alternativa.

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Opciones farmacológicas

Este enfoque conlleva el mayor riesgo y, a menudo, los costos más altos. En los EE. UU., La medicación más popular para los trastornos del sueño durante la menopausia es la terapia de reemplazo hormonal o TRH. Si bien este es un método de tratamiento potente y rápido para muchos pacientes, también conlleva el riesgo de efectos secundarios peligrosos y ciertas formas de cáncer, que se reveló en el siguiente estudio.

En 1991, los Institutos Nacionales de Salud lanzaron un nuevo estudio para investigar los pros y los contras de la TRH, la Iniciativa de Salud de la Mujer. Sin embargo, el estudio se detuvo 11 años después, cuando se descubrió que el uso de hormonas artificiales aumenta el riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

También se encuentran disponibles diversos medicamentos recetados para dormir, como zolpidem, difenhidramina y doxilamina, entre otros. Si bien estos pueden ser efectivos a corto plazo para ayudar a conciliar el sueño, a la larga, pueden causar dependencia. Además, no promueven el sueño de movimientos oculares rápidos (MOR, o REM por sus siglas en inglés) que es tan necesario para el adecuado funcionamiento cerebral y corporal.

Es crucial tener en cuenta que, si bien muchos medicamentos pueden ofrecer una buena noche de descanso, también tienen efectos secundarios potenciales, algunos de los cuales eclipsan los posibles beneficios. Si una mujer experimenta graves trastornos del sueño y está considerando tomar medicamentos, lo aconsejable es buscar el consejo de un médico.

Estos tres enfoques pueden usarse por separado o combinarse según sea necesario. Sin embargo, cada vez más mujeres descubren que optar por cambios en el estilo de vida, en conjunto con terapias alternativas, constituye la estrategia más efectiva para prevenir y tratar los problemas para dormir en la menopausia.